Junior y Millonarios empatan 1-1 en el Metropolitano en partido de la fecha 16 – Fútbol Colombiano – Deportes



Millonarios no tenía laterales, ni los titulares ni los suplentes. Empezó perdiendo. Tuvo que remar desde atrás, plantear y replantear, acomodar y reacomodar. Tuvo que arriesgar y sufrir. Luchar y jugar. Y con todo y eso, el equipo de Alberto Gamero logró sacarle un empate a Junior en Barranquilla, 1-1, en el partido de la fecha 16. Un empate de esos que dejan un sabor de victoria, de esos que son valiosos por la plaza y por el rival,  y por las circunstancias, aunque el punto poco le sirve a los embajadores y deja mal parados a los tiburones.  

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El gol de Junior estuvo palpitante desde el comienzo, y se veía venir tal cómo llegaría, por un costado, porque Millonarios no tenía a sus laterales originales. Lo que tenía era un par de carrileros, Vega y Godoy, improvisados, sacrificados por el equipo, haciendo un gran esfuerzo para ir y volver y no fallar. Así que había una desventaja que Alberto Gamero intentó disimular con su estrategia de cinco en el fondo. 

Y el planteamiento de entrada era casi perfecto. El equipo recuperaba y contragolpeaba en velocidad, con sus carrileros improvisados metidos en el partido. Y así se fueron acercando, tanto que Salazar sacó un cañonazo para que Junior supiera que había rival, que había armas. Y de no ser por la voladota del portero Viera otra hubiera sido la historia. 

El problema es que Millos no podía mantener ese ritmo frenético, no por mucho. Fue perdiendo la pelota y las fuerzas físicas que su esquema le exigía. Así que el rival se le fue encima, por las bandas, con dientes afilados, pero impreciso. Mordiendo aire.

El gran pecado de Junior era que no sabía o no podía o no quería definir. Carmelo Valencia como que tenía los guayos al revés o era como si estuviera asustado, porque cuando estuvo frente al arquero, solo, la mandó afuera.  Y para que Carmelo no se sintiera tan mal, Sherman Cárdenas fue y falló la suya, más insólita aún.

Y luego Carmelo luchó, guapeó, ganó, punteó y quería revancha como suele hacer, pero no la tuvo. Su remate otra vez fue afuera, y lejos…  Todo era para desespero de Amaranto Perea, que sufría desde la línea, que quizá quería entrar y decirles cómo hay que patear, y eso que él fue defensor.

Y hablando de defensores tuvo que ir Fuentes, el lateral izquierdo, a meter un cabezazo de goleador, bañando al portero Vargas, pero como no era la noche de Junior, la pelota fue al travesaño. En el primer tiempo los hombres de Junior solo embocaron una, del propio Carmelo, y fue en fuera de lugar… Y Millos, aguantaba, sufría y luchaba.  

Para el segundo tiempo Gamero quiso ajustar mejor su idea inicial, y por eso entró Ayron del Valle por Salazar. Pero antes de que se reacomodara el equipo, vino la jugada polémica, en una supuesta sujeción de Godoy sobre Teo que se dejó caer en el área. Que sí, que no, que el VAR, y finalmente el central Roldán cambio su decisión. No fue penalti.  

Millos necesitaba taponar los costados, ponerle problemas a Junior que se cogió confianza por las bandas con un Fuentes inspirado. A la cancha fueron Quiñones y Márquez, para ajustar y arriesgar, así que Gamero dio otra instrucción, armó un 4-4-2, borrando la idea  de tres en el fondo y de los carrileros improvisados para jugar con laterales improvisados.  

El problema es que mientras ajustaba las tuercas, Junior llegó con peligro, claro, por la banda izquierda, la de Fuentes, que tiró el centro bajito y encontró a Larry Vásquez, que no había probado y que en su primer intento no falló. Adentro y 1-0 para respiro de Junior y de Amaranto, y para jaqueca de Gamero.    

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Pero Junior se conformó, pensó que el rival estaba muerto, que no tenía cómo. Se confió. Millonarios siguió peleando, y encontró el empate en medio de su angustia y su desespero por no caer, y en medio de todos los problemas que pasó en este partido, y lo encontró en un saque de banda de Quiñones, el que se vistió de lateral, y un intento de cabezazo de Márquez que peinó la pelota hacia atrás, y Willer Ditta, que no la esperaba, anotó en su propio arco, para el 1-1 cuando ya quedaban solo cinco minutos.  

Millonarios necesitaba ganar, porque el empate poco le sirve en la tabla, llegó a 18 y puntos y sigue lejos, pero logró un punto vital para su ánimo y para seguir peleando. 

PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO
@PabloRomeroET